Guardia Salinera Isleña







TENIENTE CORONEL DE ARTILLERÍA
DON MARIANO GIL DE BERNABE E IBAÑEZ


Guardia salinera Isleña

Nació el 12 de Octubre de 1767.

Ingreso como Cadete en el Colegio de Artilleria de Segovia en 1782 con menos de 15 años, ascendiendo a Subteniente el 9 de enero de 1787 con el numero dos de su promocion.

Ocupo plaza de profesor en la Academia de Segovia hasta 1808 siguiendo todas las visicitudes de la misma hasta su entrada en Sevilla en 1809. Alli presento a la Junta Central su proyecto de academias militares para instruir a 8000 oficiales necesarios para el ejercito durante la guerra. Redactando la siguiente reflexion:

«De la Academia que yo quiero establecer para instruir tales alumnos, saldrá el mejor plantel de oficiales que tiene la nación; en más de 15.000 estudiantes, bachilleres, licenciados, doctores y aún catedráticos de Filosofía y otras Facultades mayores que se precisan a tomar las armas, en las que no sólo podrán escogerse en número grande de oficiales subalternos de compañía, sino que entre ellos se descubrirán excelentes para jefes y aún para generales. No lo dudemos, así como las tierras beneficiadas por semillas delicadas, dan con prontitud sazonados frutos, de la misma suerte los estudiantes preparados para conocimientos más sublimes, deben en poco tiempo saber cuanto necesita un excelente militar».

Fue nombrado director de la Academia que se formaria en Sevilla, trasladandose posteriormente esta a la Isla de Leon.

Era un hombre culto y de talento nada comun, militar pundoroso hasta la exageracion, siendo conocida la anecdota de que al moriir "solo se le encontraron tres duros para el gasto de su casa" adelantando de su dinero 8598 reales y 13 maraveries para uniformar a 28 subtenientes de ingenieros, deuda que nunca pudo cobrar; moria el 12 de agosto de 1812.

Sus cadetes fueron conocidos por el sobrenombre de "Los Gilitos".

Es el unico militar del Ejército de Tierra que descansa en el Panteon de Marinos Ilustres de nuestra Ciudad, y su enterramiento se descubrio en 1982, mientras se efectuaban unas obras en la antecapilla izquierda del mismo.
Al retirar la placa que sus alumnos le dedicaron al morir, se descubrieron sus restos ordenandose su colocacion en el mismo lugar donde se encontraban.

Los Gilitos.