Guardia Salinera Isleña







LOS GOBERNADORES MILITARES DE LA ISLA


Cuatro personalidades, ocuparon tan importante cargo de 1809 a 1812. Tres marinos y un alto Jefe del Ejercito de Tierra.

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Don Francisco Xavier de Uriarte y Borja

El primer Gobernador fue el Brigadier de la Real Armada Don Francisco Xavier de Uriarte y Borja, que haca poco tiempo habia ascendido a Jefe de Escuadra por su heroico comportamiento durante el combate de trafalgar, al que asistio como Comandante del navio Santisima Trinidad.

En 1818 no quiso, estando en Madrid, prestar juramento de fidelidad al intruso Jose Bonaparte a pesar de la intromision del General Mazarredo para que lo consumase.

Acuciado por la situacion de la capital, escaparia de ella de incognito, para presentarse a la Junta Central de Sevilla, quien le nombro Jefe de la Junta de Inspeccion de la Armada.

De este destino, pasaria al Gobierno Militar de la Isla de Leon, con retencion de su cargo anterior, concediendosele amplias facultades para poner en estado de defensa aquel punto importante con la actividad que requerian las circunstancias. Lo eligio Don Antonio de escaño, Teniente General, Ministro y Regente del Reino, dada la honrosa confianza que le inspiraba.

A Uriarte, se le debe la cortadura del puente de Zuazo y las baterias que impidieron la entrada de los franceses en 1810.



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Duque de Alburquerque

El tres de marzo de 1810, se entrego el cargo de primer Gobernador politico-militar de la Isla y Cadiz a Don Jose Maria de la Cueva y de la Cerda, Duque de Alburquerque.

Hizo una energica defensa que de la Isla, convencido de que era el unico baluarte que habia que atender y mimar. Las fuerzas de su mando que se ampararon en la Isla, para defenderla, procedentes del ejercito de Extremadura, llegadron a 16.058 hombres y 1.750 caballos.

El Duque, estando en la Sala capitular del Ayuntamiento de Cadiz, ya expreso su intensa preocupacion porque las fuerzas concentradas en la Isla, no fueran suficientes. Pidio para ellas vestuario, equipo, sueldos, etc.

Las divergencias con la plaza de Cadiz eran profundas con este motivo, y los respectivos puntos de vista no guardaban la unanimidad necesaria. El Duque daba la supremacia a la Isla de Leon.

El general, desde su llegada se familiarizo urgentemente con los problemas vitales de la Isla y considero que su puesto no debia subordinarse a la politica de la Junta de Cadiz, confiando la representacion de su cargo a Don Andres Lopez Sagastizabal.

Su disconformidad de idea y conducta con la capital, a la que consideraba como retaguardia y por tanto incapaz de comprender el aspecto militar del momento, le llevo a la disyuntiva de exigir el remedio a los aspectos basicos sañalados, o a la exoneracion de su cargo.

Del choque de puntos de vista, la Regencia aceptaria su renuncia, partiendo para la embajada de Londres. Cuando en Enero de 1811, solicitaba un puesto personal ente el enemigo (contrariado de su papel como embajador), y se accedia, dandole el mando del ejercito de Galicia, se le reconocia su cualidad de benemerito de la patria y de haber evitado la invasion del enemigo, con la cobertura que dio a los sectores isleños. Antes de regresar a España, murio en Londres; 18 de enero de 1811).

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Don Diego de Alvear

El Capitan de Navio Don Diego de Alvear y Ponce de Leon, fue el tercer gobernador politico-militar, pero con jurisdiccion unicamente en la Isla. Tenia en su haber la defensa artillera de las posiciones centradas en el Puente de Zuazo.

Primero como Comandante del Cuerpo de Brigadas del Arsenal, asistiendo y contribuyendo a la rendicion de la escuadra francesa del Almirante Rosilly; despues activando la terminacion de distintas baterias, hasta hacerse victoriosamente con el baluarte del puente, que en sus manos jugo tan decisivo papel. Organizo las milicias honradas y a los escopeteros salineros.

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Don Miguel de Irigoyen

El Capitan de Navio de la Real Armada Don Miguel de Irigoyen, le correspondio gobernar la Isla, en una cuarta epoca de mas tranquilidad en el orden militar, porque ya se vislumbraba, la presumible imposibilidad de que las tropas francesas irrumpieran en la Isla, tras dominar toda la longitud del caño de Sancti Petri.

Su mando fue ejercido hasta poco despues de la proclamacion de la Constitucion politica de la Monarquia (Noviembre de 1812). Sus preocupaciones fueron de orden social, por el deplorable estado de la poblacion civil, tan ajetreada por las obligadas cesiones de sus casa; por los continuos desembolsos a que se veia sujeta, desde su cargo oficial de toda indole, por las exigencias que imponia la vigilancia armada de la Villa, y por las imposiciones de la Intendencia provincial; por ultimo, como consecuencia de las anormalidades de toda ocupacion militar.